Home Talento El oficio más venenoso de México se cobra en monedas de dos...

El oficio más venenoso de México se cobra en monedas de dos pesos

Hay gente que sale de noche a buscar justo lo que todos los demás quieren evitar. En la sierra, los alacraneros de Durango cobran alrededor de 2 pesos por cada alacrán vivo y, en una buena jornada, uno solo puede juntar hasta 700, según un reportaje de TV Azteca publicado en junio de 2025.

Hagan cuentas: en el mejor de los días son unos 1,400 pesos. En el peor, una picadura lejos de cualquier clínica.

Una linterna, un frasco y mucha calma

La herramienta principal es una lámpara de luz ultravioleta. Bajo esa luz, el caparazón del alacrán brilla en un tono verdoso, y lo que de día se esconde entre piedras y troncos se vuelve visible en la oscuridad. Con eso y un frasco, familias de comunidades como Mimbres, en el municipio de Pueblo Nuevo, recorren la Sierra Madre Occidental buscando al Centruroides suffusus, el famoso alacrán de Durango y una de las especies más peligrosas del país. Algunos se meten también a minas abandonadas, donde los ejemplares salen más grandes y se pagan mejor: entre 1 y 3 pesos según el tamaño, de acuerdo con México Desconocido.

De los oficios raros que vamos a contar en esta serie, este es nuestro favorito y, de lejos, el que menos nos atreveríamos a probar.

Antes de salir al monte, muchos se encomiendan a San Jorge con una oración que en Durango se repite desde hace generaciones: “San Jorge bendito, amarra a tus animalitos con un cordón bendito”. Fe y luz ultravioleta, ¡la combinación perfecta!

El oficio tiene siglos encima. La versión que más se cuenta lo ubica en 1760, cuando el ayuntamiento empezó a pagar unos centavos por cada alacrán vivo para controlar la plaga. Y hay crónicas que cuentan que la recompensa funcionó tan bien que algunas familias empezaron a criarlos para cobrar más. El ingenio duranguense no tiene límites.

Del monte al llavero

¿A dónde va a parar tanto alacrán? Buena parte termina en talleres artesanales que los encapsulan en resina para hacer llaveros, relojes y adornos, y también en dulces, mezcal y hasta tacos para turistas valientes. Un solo taller puede sacar hasta mil piezas al día, según el mismo reportaje. Si alguna vez te trajeron de Durango un llavero con un alacrán adentro, ya sabes quién salió a buscarlo de madrugada.

El primo que salva vidas

Mientras en Durango el alacrán es recuerdo de viaje, en el resto del país sigue siendo un asunto de salud pública. Hasta finales de junio de 2026, México acumulaba 131,612 atenciones médicas por picadura de alacrán, con Guanajuato en primer lugar (28,159 casos), seguido de Jalisco y Guerrero, según datos de la Secretaría de Salud federal.

Lo bueno es que el antídoto se hace en México, y la receta suena a ciencia ficción. Según el Instituto de Biotecnología de la UNAM, en el laboratorio se le da al alacrán una pequeña descarga eléctrica en la cola para que suelte su veneno. Ese veneno se mezcla con el de otras especies peligrosas y se aplica a caballos en dosis cada vez mayores, hasta que su sangre produce defensas. De esa sangre se purifican los anticuerpos y queda un polvo blanco que se convierte en el faboterápico antialacrán, fabricado en el país por el Instituto Bioclon y por Birmex. Aplicado dentro de las primeras dos horas tras la picadura, la supervivencia es prácticamente total, de acuerdo con el mismo instituto.

Nuestro consejo, por si las dudas: si te pica un alacrán, nada de remedios caseros. Directo al centro de salud más cercano, porque el antídoto funciona mejor entre más rápido llegue.

¿Y esto da para vivir?

La chamba depende de la temporada de lluvias, cuando más alacranes salen, y si te pica uno lejos de la clínica, todo queda en manos de la suerte. Es dinero que entra pieza por pieza, algo así como una versión con veneno del doble ingreso del que ya hablamos en Klika. Y en un país donde a los jóvenes les cuesta tanto encontrar trabajo formal, como contamos en nuestra nota sobre el desempleo juvenil, los oficios raros son otra forma de buscarse la vida.

Y si los alacranes te dieron escalofríos, la siguiente entrega de la serie viaja a Veracruz, donde una flor que abre un solo día depende por completo de manos humanas.

Sigue leyendo: Emprender por necesidad: los jóvenes que se inventan su propio trabajo

1 COMMENT

Comments are closed.