Todo mundo jura que ya no compra por impulso. Las encuestas de este año lo confirman: la mayoría dice que ahora planea sus compras, espera a las rebajas, compara precios antes de pagar. Y sin embargo, algo no cuadra: los jóvenes en México traen hasta cinco tarjetas de crédito encima, y la morosidad está subiendo justo en ese grupo. O sea, todos dicen que ya no caen, pero las cifras dicen que sí caen — nada más que ahora con más plástico y en cuotas más chiquitas.
Ahí está el truco del crédito moderno: ya no se siente como deuda. Las apps que permiten pagar en cuotas sin tarjeta crecieron tan rápido que una parte importante de la Gen Z las usa de forma regular, precisamente porque no piden historial ni papeleo — solo tu INE y tu celular. El país llegó a un récord histórico de tarjetas de crédito vigentes este año, y los bancos, viendo que la gente se está atrasando más, ya empezaron a poner el freno y prestar menos.
Cuando pagar en 3 partes te hace sentir que gastaste menos de lo que gastaste
El problema nunca fue tener acceso al crédito — el problema es que tu cerebro procesa “págalo en 3 quincenas sin intereses” como si fuera gratis, y no lo es, solo está repartido. Cinco compras chiquitas divididas entre tres pagos cada una se sienten como nada, hasta que revisas tu estado de cuenta y son cinco deudas corriendo al mismo tiempo. Eso conecta directo con la otra cara de la moneda: la misma generación que apenas está aprendiendo a construir su primer historial de crédito ya está aprendiendo, en paralelo, a endeudarse antes de tener ingresos estables — justo lo que exploramos en cómo construir tu historial antes de graduarte.
No se trata de nunca usar crédito ni de vivir con miedo a la tarjeta — se trata de dejar de confundir “me lo aprobaron” con “me lo puedo permitir”, que son cosas completamente distintas






