“Cuando tú tienes un trabajador que va a sueldo fijo es lo más cercano a una beca.” Lo dijo Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, el 28 de septiembre de 2026 en el podcast Tengo un Plan, y desde entonces la frase no ha parado de rebotar en redes: el empresario asegura que alrededor de 200 mil trabajadores de sus empresas cobran con un esquema variable, ligado a metas y resultados.
Si estás en tu primer o segundo trabajo, la discusión te toca más de lo que parece.
Del otro lado está la política salarial del gobierno federal, que ha empujado justo lo contrario: un piso fijo más alto para todos. El salario mínimo general de 2026 quedó en 315.04 pesos diarios, unos 9,582 pesos al mes, tras un aumento de 13%, y en la zona libre de la frontera norte llega a 440.87 pesos. El gobierno calcula una recuperación de 154% en el poder adquisitivo del mínimo desde 2018, y además está la reducción gradual de la jornada a 40 horas. Dos visiones del trabajo que chocan de frente, y cada una tiene a sus defensores.
Lo que la ley no deja negociar
Antes de tomar partido conviene saber dónde está la raya. La Ley Federal del Trabajo permite pagar por tiempo, por unidad de obra, por comisión o a precio alzado, así que el pago variable es perfectamente legal. Lo que no permite es que ganes menos del mínimo: el artículo 85 dice que el salario debe ser remunerador y nunca menor al fijado como mínimo, y que si te pagan por unidad de obra, una jornada normal de ocho horas tiene que darte por lo menos esa cantidad.
Hay otro detalle que casi nadie revisa. Las comisiones forman parte de tu salario según el artículo 84, junto con la cuota diaria, las primas y las gratificaciones. Eso importa, porque de ese salario completo se calculan, por ejemplo, tus cuotas al IMSS o una indemnización si te despiden. Si te pagan poquito de base y mucho en “bonos” que no se reportan como salario, por un lado te dan y por el otro te recortan.
El pago 100% variable ya existe, y tiene nombre
Para ver cómo se ve un esquema donde cobras solo lo que produces, basta abrir cualquier app de transporte o de entregas. Ahí no hay base: cada viaje es tu ingreso. Y la reforma que obligó a las plataformas a dar seguridad social a sus trabajadores mostró el lado menos glamoroso: para tener cobertura completa del IMSS, cada persona tiene que alcanzar un ingreso mínimo mensual, y muchos se quedan abajo.
Mi postura, ya que estamos: el pago variable puede ser una gran oportunidad para quien vende bien o para quien tiene control real sobre sus resultados, y una trampa para quien depende de metas que no controla. Lo que inclina la balanza, casi siempre, viene escrito en el contrato.
Si te ofrecen un esquema variable, antes de firmar pregunta esto:
- ¿Cuánto es la base fija y cuánto el variable? Si la base apenas roza el mínimo, todo el riesgo es tuyo.
- ¿Qué métricas deciden el variable y quién las mide? Una meta que depende del inventario o del territorio que te asignan no está en tus manos.
- ¿Cada cuánto se paga y en qué recibo aparece? Si no aparece como salario, no cuenta para tus cuotas del IMSS ni para una posible indemnización.
- ¿Qué pasó el año pasado? Pregunta cuánto cobró en promedio alguien en tu puesto, no cuánto podría cobrar en el mejor mes.
Y si el variable sí te sale bien, ojo con lo que pasa después: un ingreso que sube y baja es el peor compañero para un estilo de vida que solo sabe subir.
Al final, la conversación que realmente hace falta en México es otra: saber cuánto gana la gente por el mismo trabajo.
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