La tanda le está ganando al banco entre los jóvenes mexicanos
Pregúntale a cualquiera que haya estado en una tanda de oficina qué pasa si le toca su turno y no aporta esa quincena. La respuesta casi siempre es la misma: nunca falta, porque el que le queda mal a la tanda no vuelve a entrar a ninguna, ni en esa chamba ni en la siguiente. Esa presión social, que ningún banco te puede cobrar, es exactamente la disciplina que la banca lleva años tratando de inventar con apps, gamificación y notificaciones push.
Resulta que ahí está buena parte de la respuesta a por qué tantos mexicanos siguen prefiriendo lo informal sobre cualquier producto bancario. Según la Encuesta Nacional de Salud Financiera (ENSAFI 2023) de Condusef e INEGI, 41% de quienes ahorran en México lo hacen de forma informal: 74% guardando dinero en casa, 22% en una tanda, y 16% en cajas de ahorro comunitarias. No es que no sepan ahorrar —quien sostiene una tanda durante meses seguidos ya demostró más disciplina que cualquier meta de ahorro automático de una app—. Es que nadie les ha dado una razón real para migrar ese hábito hacia algo formal.
Y la desconfianza no es percepción exagerada: encuestas recientes ubican a más de 6 de cada 10 personas en zonas urbanas sintiéndose inseguras dentro del sistema financiero tradicional. Tiene lógica si lo piensas así: la tanda no te cobra comisión por manejar mal tu dinero, no te manda a buró si un mes te atrasas, y el “interés” que le sacas es simplemente no gastarte ese dinero antes de tiempo.
Lo curioso es que el problema real no es de cultura de ahorro, es de confianza en dónde ponerlo —algo que también se nota en cómo cambia el hábito de ahorro entre hombres y mujeres jóvenes, aunque por razones distintas.
Para cualquier banco o fintech que siga viendo esto como “gente que no sabe ahorrar”, el error está justo ahí: el reto nunca fue enseñar a ahorrar, fue ofrecer lo mismo que ya tiene la tanda —liquidez, confianza, sentido de comunidad— más algo que la tanda jamás le va a poder dar, que es rendimiento real y protección si algo sale mal.
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