Tu mamá te heredó más México del que imaginas. Según el estudio más amplio de ADN mitocondrial hecho en el país, publicado en 2021 en la revista científica Genes con muestras de 2,021 personas, cerca de 90% de los linajes maternos de los mexicanos son de origen indígena. El ADN de los mexicanos guarda esa línea casi intacta del lado de la madre.
Del lado del padre, la cuenta cambia de golpe. Un estudio de 2012 que analizó el cromosoma Y de 659 hombres de diez poblaciones mestizas encontró que 64.9% de los linajes paternos son europeos, 30.8% indígenas y 4.2% africanos.
Dos líneas, una misma Conquista
Para entender por qué, hay que saber cómo viaja cada pedazo. El ADN mitocondrial pasa de la madre a todos sus hijos sin mezclarse; el cromosoma Y pasa solo de padre a hijo varón. Si tienes hijos, por cierto, tu ADN mitocondrial solo les llegó si eres su mamá.
Los investigadores explican la diferencia con la demografía de la colonia: quienes llegaron de Europa eran sobre todo hombres, igual que las personas africanas traídas como esclavas, y tuvieron hijos con mujeres indígenas. La historia colonial documenta que muchas de esas uniones fueron forzadas. El ADN no distingue entre una unión y otra, pero deja grabado el desequilibrio.
Para mí, pocas cosas resumen la Conquista con tanta claridad como esos dos números puestos lado a lado: casi 90 del lado de la madre, casi 65 del lado del padre.
Lo que el porcentaje no dice
Ojo con cómo se lee, porque en redes circula una versión equivocada: que “90% de los mestizos desciende de una mujer indígena y un hombre europeo”. Ningún estudio dice eso. El ADN mitocondrial sigue una sola línea, la de tu madre, la madre de tu madre y así hacia atrás, entre los más de mil antepasados que cualquiera tiene apenas diez generaciones atrás. Y casi un tercio de las líneas paternas también son indígenas.
La foto completa está en el genoma entero. El Biobanco Mexicano, que analizó a 6,057 personas de 898 localidades de los 32 estados y se publicó en la revista Nature en 2023, con investigadores de la UNAM y el Cinvestav, encontró en promedio una herencia cercana a 45% indígena y 45% europea, de 1% a 5% africana, y una pequeña parte asiática que en Guerrero llega a 2.3%, rastro de los siglos del Galeón de Manila.
Y el país cambia según dónde se mire, como cambian sus fiestas de una región a otra; basta comparar las tradiciones de Sonora con las del sureste. La herencia europea pesa más en el norte y la indígena en el centro, el sur y la península de Yucatán. En el estudio del cromosoma Y, la proporción paterna europea iba de 66.7% a 95% en las poblaciones del norte y el occidente, mientras que en el centro y el sureste la parte indígena subía a entre 37% y 50%.
Lo que tu genoma le pide a la medicina
Aquí está la parte que a mí más me hace ruido. Según la UNAM, 96% de los estudios que buscan la relación entre genes y enfermedades se han hecho con personas de ascendencia europea. Buena parte de lo que la medicina sabe sobre riesgo genético está calibrado con genomas distintos al de la mayoría de los mexicanos, y un biobanco propio es un paso para que la investigación médica empiece a tomar en cuenta a esta población.
Lo que la genética no explica es todo lo demás. Ningún porcentaje decide cuánto gana una persona, qué compra o hasta dónde llega; esas diferencias tienen que ver con la historia social y con la discriminación, que se estudian con otras herramientas.
Este mes, cuando pongas la foto de tu abuela en el altar del puente de Día de Muertos, piensa que con altísima probabilidad ahí va una línea que se remonta a antes de 1521.
Y ya que hablamos de herencias, hay otra que sí depende de ti: lo que vas a tener cuando dejes de trabajar.
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