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Profesionista mexicano de 40+ años revisando ofertas de empleo con expresión de frustración

Discriminación por edad en las empresas: El límite invisible de los 35 años que frena el talento

Todos conocemos a alguien de 47 años, dos maestrías, y lleva ocho meses buscando trabajo sin que lo llamen ni a una entrevista. No es que le falte experiencia — le sobra. El problema, dice él, es que en cuanto ven la fecha de nacimiento en el currículum, ya no marcan.

No es paranoia. En México, 9 de cada 10 vacantes publicadas en portales de empleo aplican filtros de edad explícitos o implícitos que descartan candidatos a partir de los 35 o 40 años — y entre más edad, peor: para los mayores de 50, la tasa de contratación cae todavía más.

Por qué pasa esto de verdad

Nadie en Recursos Humanos va a decirte “no te contratamos por viejo” en voz alta, pero el cálculo detrás casi siempre es el mismo: asumen que vas a pedir un sueldo más alto que alguien más joven con menos opciones de negociar, asumen que te vas a “acoplar” menos rápido a herramientas o procesos nuevos aunque nunca lo hayan comprobado contigo específicamente, y hasta le tienen miedo a lo contrario de lo que le temen a un junior — que estés sobrecalificado y te vayas en cuanto encuentres algo mejor pagado. Y para rematar, muchos de los filtros automáticos que revisan currículums fueron entrenados con datos históricos de a quién SÍ contrataba la empresa antes — si antes contrataban puros veinteañeros, el sistema aprendió que eso es lo “normal” y lo sigue repitiendo solo, sin que nadie tenga que decidirlo activamente cada vez.

Esto no es una zona gris. El Artículo 149 Ter del Código Penal Federal castiga la discriminación laboral por edad, con multas que superan los 88 mil pesos. El problema es que para que exista una investigación, alguien tiene que denunciar formalmente, y la mayoría de la gente ni siquiera sabe que puede hacerlo — mucho menos sabe cómo guardar evidencia de una vacante que decía “de 25 a 35 años” antes de que la bajen.

Y aquí hay una conexión incómoda: si ya te cerraron la puerta por edad, y encima te están empujando silenciosamente a renunciar de tu trabajo actual, el terreno se pone doblemente difícil. Guardar capturas de pantalla de vacantes discriminatorias no es paranoia, es la única evidencia que vas a tener si algún día decides denunciar.

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