El desierto de Sonora que la UNESCO protege desde hace más de una década
A tres horas de Hermosillo y muy cerca de Puerto Peñasco hay un desierto que la UNESCO declaró Patrimonio Mundial en 2013. Se llama El Pinacate y Gran Desierto de Altar, y es de las zonas protegidas más grandes de México: más de 714 mil hectáreas repartidas entre dunas que llegan a 200 metros de altura y un campo volcánico con diez cráteres casi perfectamente circulares.
El paisaje que se parece más a la Luna que a la Tierra
En 1968, antes de la llegada del hombre a la Luna, astronautas del programa espacial estadounidense entrenaron en este terreno porque su geología volcánica se parece más a la superficie lunar que casi cualquier otro punto de la Tierra. Caminar por ahí hoy se siente exactamente así —silencio total, roca oscura, horizonte sin nada más.
Por dónde empezar si vas por primera vez
El punto de entrada más accesible es el Cráter Elegante, con un sendero de 5 kilómetros que rodea el borde completo. Para quien quiere ir más a fondo, hay recorridos guiados en 4×4 hacia otros cráteres y hacia el campo de dunas, generalmente organizados desde Puerto Peñasco —el mismo punto que conviene conocer si además buscas playa, ya que el litoral sonorense queda a un paso de aquí.
Cuándo ir (y cuándo definitivamente no)
Este es, literalmente, el entorno más seco de Norteamérica: temperaturas de hasta 57 grados en verano y menos de 250 milímetros de lluvia al año. Eso descarta los meses de junio a agosto, y deja el otoño e invierno como la ventana real para visitarlo. La reserva es también hogar del berrendo sonorense, subespecie en peligro de extinción, y de una cueva con cientos de miles de murciélagos migratorios, razón por la que el acceso está regulado.
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