Por qué todo mundo se está queriendo meter a Psicología
Si sientes que de repente medio salón de tu prepa terminó apuntando a Psicología, no es percepción tuya. La demanda por esta carrera está subiendo en serio, y no solo en una universidad.
En la Universidad Veracruzana creció entre 30% y 40% respecto a convocatorias anteriores. En el IPN, más de 2,700 aspirantes compitieron por apenas 350 lugares. En la UNAM sigue entre las tres licenciaturas más solicitadas de todo el catálogo, con una tasa de aceptación de menos del 10%.
Ya no es solo el consultorio clásico de terapia individual —lo que está creciendo con fuerza es psicología organizacional, neuropsicología, terapia infantil y atención a ansiedad, un campo que se disparó después de la pandemia y no ha bajado desde entonces. Eso cambia el mapa completo de dónde termina trabajando alguien que estudia esto: empresas contratando de planta, escuelas buscando especialistas, un mercado de salud mental con más demanda que profesionales certificados disponibles.
Esto conecta directo con algo que ya vimos en Vida Saludable: la brecha entre reconocer un problema de salud mental y realmente atenderlo es justo el hueco que este boom de psicólogos busca cerrar.
La ironía es que entrar cuesta caro en tiempo y esfuerzo —exámenes saturados, pocos lugares públicos— pero el sueldo de arranque no rompe el mercado: entre 10,000 y 30,000 pesos mensuales según el área. Ninguna cifra explica el boom sola. Lo que sí lo explica es que cada vez hay menos estigma hablando de salud mental, y con eso, más gente viendo esto como una carrera con demanda real.
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